Lesiones comunes en corredores: cómo reconocerlas y prevenirlas
Desde la experiencia clínica con corredores élite y amateurs, y también desde la vivencia personal como maratonista, hay algo que se repite: muchas lesiones no llegan de golpe, se van construyendo poco a poco.
Las lesiones del running aparecen principalmente en los miembros inferiores. Entre las más frecuentes encontramos tendinopatías, dolores de rodilla, periostitis tibial, fascitis plantar y, en casos más serios, fracturas por estrés.
Un estudio realizado en Alemania sobre corredores de larga distancia concluye que muchas lesiones no se deben a accidentes aislados, sino al uso excesivo. Los diagnósticos más comunes incluyen dolor patelofemoral, periostitis tibial, tendinopatía aquílea, síndrome de banda iliotibial, fascitis plantar y fracturas por estrés.
Lesiones que debes aprender a identificar
Síndrome de dolor patelofemoral
Dolor alrededor de la rodilla que puede sentirse durante la actividad o después de estar sentado mucho tiempo. Puede estar relacionado con inflamación del tendón rotuliano u otras estructuras de la rodilla.
Síndrome de la banda iliotibial
Dolor punzante en la zona externa de la rodilla, a veces irradiado hacia la cadera. Aparece durante la actividad y puede impedir continuar corriendo.
Periostitis tibial
Dolor en la parte interna o delantera de la pierna. Se relaciona con inflamación del periostio, una membrana que recubre el hueso, generalmente por sobrecarga muscular.
Tendinitis aquiliana
Dolor e inflamación en la parte posterior e inferior de la pierna, por encima del talón. Puede venir acompañado de limitación en la movilidad del tobillo.
Fascitis plantar
Dolor en la planta del pie, cerca del talón. Suele sentirse después de correr o en los primeros pasos de la mañana.
Fractura por estrés
Dolor en la canilla o el pie que aparece durante la actividad y empeora con el tiempo. Es una lesión que requiere evaluación profesional y no debe ignorarse.
Cómo reducir el riesgo de lesión
Correr puede parecer simple, pero cuando se practica con frecuencia necesita una base física sólida. Desde la fisioterapia, hay tres pilares que conviene trabajar.
Ayuda a que el gesto deportivo sea más eficiente y reduce compensaciones innecesarias.
Permite soportar mejor la fatiga y las cargas propias del running.
Mejora la capacidad del cuerpo para responder ante terrenos irregulares, cambios de apoyo y pérdida de estabilidad.
Idea clave: progresar con paciencia no es ir lento; es construir una base que te permita correr más, mejor y durante más tiempo.
En conclusión, cualquier deporte debe empezar de forma progresiva. Fortalecer y preparar el cuerpo antes de aumentar la carga es una de las mejores formas de reducir el riesgo de lesión.